sábado, 24 de outubro de 2015

ASÍ ES

Buenos Aires es una gran ciudad, limpia, organizada y con encanto. Tiene un buen transporte público, muchos taxis en cualquier momento, hermosos parques, edificios históricos e imponentes, buen clima, bares, restaurantes, vida nocturna y todo más.
Los argentinos son  muy elegantes, hermosos y tienen una cierta aura de poder que, si muchos clasifican como arrogancia, prefiero calificar de estilo. Acá la gente no habla mucho, pero si usted lo solicita información o favor, luego al mismo tiempo son solícitos para cumplir.
Los taxistas son mi sueño de consumo: usted dice que cual el lugar a donde ir y es donde te llevan, sin decir una palabra, más discreción es imposible.
Paseadores de  perros  son dignos de una escena urbana graciosa, no sé cómo no se enganchan tantos perros y collares al mismo tiempo,y el sueldo de los paseadores  no es motivo de queja, porque facturan un buen monto mensualmente.
En cada esquina se puede tropezar con artistas de la calle, con los músicos, con bailarines de tango. la mayoría de las universidades son sin costo.
Fabricas de cuero dejan las persona de buen gusto, locas y con ganas de comprar mucho.
Barrios con encanto como Palermo y San Telmo (con su mercado de pulgas, artesanías, bares temáticos y boliches) son inolvidables.
La gente es participativa cuando se trata de la política o la economía, las protestas son frecuentes y los ciudadanos argentinos conocen mejor la vida de los políticos que cualquier ciudadano de cualquier país.
Solamente una cosa sobra en Buenos Aires: los turistas y así es bueno, porque inevitablemente se quedaran encantados con la ciudad, incluso para hacer planes de un breve regreso.

Dalia Hewia






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